jueves, 4 de febrero de 2016

TAO TE KING - 27

TAO TE KING  XXVII

El buen caminante no deja huella.
El buen orador no necesita desmentir.
El que sabe calcular no necesita ábaco.
Quien sabe cerrar no precisa candados ni llaves,
y sin embargo, nadie puede abrir lo que él cierra.
Quien sabe atar no precisa cuerdas ni lazos,
y sin embargo, nadie puede desatar lo que ata.
El sabio siempre conoce
el modo de salvar a las personas;
por eso, para él, no existen hombres reprobables.
Siempre sabe cómo salvar a las cosas;
por eso, no hay cosas viles para él.
A esto se le llama lucidez innata.
Así, los hombres buenos
son los maestros de los menos buenos,
y éstos, la materia de aquellos.
Quien no estima a sus maestros,
así como quien no ama la materia de que dispone,
yerra gravemente, por mucho que sepa.
Este es el gran secreto.


(Lao Tsé, traducción de R. Wilhelm)

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